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Oración inicial para cada día

Oh amada Madre dolorosa, tú que tanto has sufrido en el mundo por tu hijo, tú que siempre estuviste ligada al dolor ruego a ti en este día entregues para mi fortaleza para sobrellevar los pecados que he cometido.

Así como tu hijo entrego la vida por los nuestro, y tú con tu eterna fortaleza superaste ese sufrimiento, acompáñame mientras llevo la cruz que he de poseer por el camino de la vida y dame el gozo de superar esas desventuras sin descarriarme de tu senda.

Intercede por mi redención, para que a través de tu plegaria consiga yo las virtudes de la vida eterna.

Oración para cada día.

Día 1: Virgen amada y dolorosa.

Que aunque siendo fuerte y fructíferas, te afligiste ante los devenires de tu hijo, mientras yo siendo débil e inútil acudo a ti en busca de  paciencia fortaleza y redención sin ninguna otra compañía que mi profunda devoción por ti.

Tu concédeme la fuerza de soportar la penitencia que me ha de ser impuesta y aceptar con humildad el amor que me es ofrecido en tu nombre. Amén.

Día 2: Amada Madre que con tu corazón.

Lleno de dolor por las duras palabras que te ofreció el anciano Simeón nunca abandonaste a tu hijo ni lo alejaste de su misión.

Suplico me des la fortaleza, para también culminar mi misión ilumina mi camino y otórgame la redención has de mi una semilla de provecho y un buen fruto lleno de amor.

Líbrame de enemigos despiadados, de malos actos y protege mis palabras de cualquier mal acto que yo pueda obrar. Amén.

Día 3: Oh Virgen Dolorosa, por las penurias.

Que sufriste cuando el orgulloso y envidioso Herodes se empeño en dar una injusta y cruel muerte a tu Hijo, que aun  recién nacido ya su misión tenia escrita darnos vida y gracia divina.

Líbrame codicia y altanería haz que, en vez de expulsar de mi humilde vida a tu Hijo, clame gozoso por sus obras en mi vida.

Muéstrame como abandonar mis interese carnales y adoptar la vida que me ha de llevar a la gracia divina. Amén.

Día 4: Virgen Dolorosa, por el dolor que resististe.

Tres días buscando a tu hijo en Jerusalén, te imploro que en la vida yo lo aleje de mi  por causa del pecado  y si le pierdo pueda yo encontrarle de nuevo cuando redima mis obras con mi más profundo arrepentimiento. Amén.

 Día 5: Oh Virgen Dolorosa, por la fortaleza y temple.

Que  tuviste transitando por la senda de la amargura acompañando a tu hijo al calvario, acompáñame  a mi cuando por mis pecados deba también transitar ese oscuro camino.

Permíteme llevar mi cruz penitente pero no sueltes mi mano pon en ellas temple y paciencia, para que con humildad y regocijo pueda redimir mis pecados. Amén.

Día 6: concédenos Madre amada el ímpetu y serenidad.

Que poseíste cuando el dolor diezmaba tu corazón por tener que presenciar las agonías de tu hijo en la cruz, Oh Virgen Dolorosa,  que dolor tan grande debió vivir tu alma y aun en el momento más oscuro mantuviste la calma concédeme la redención.

Y aléjame de los pecados, quita de mi cuerpo los vicios, y de mi alma el orgullo, llénalo con redención y paz y tus maravillosos frutos para que me convierta en una de las ovejas predilectas de tu rebaño. Amén.

Día 7: piadosa y benevolente siempre dulce amada María.

Por el dolor que debiste sentir, tan grande y profundo cuando recibiste a tu hijo a los pies de la cruz por el perdón de mis pecados suplico ante ti perdones también mis pecados.

Así como tu hijo limpio las culpas que hemos alcanzado, que el dolor de su suplicio se grave en mi alma, y no sea yo quien le cause más sufrimiento.

Que mi amor de testimonio de mi devoción y entregue yo cuanto poseo para alcanzar el perdón.

Día 8: Madre amada Virgen Dolorosa.

Tú que condujiste a tu Hijo al santísimo sepulcro concédeme la gracia de tus favores celestiales en mi lecho de muerte.

Que de la mano de Cristo intercedas a favor de mi alma y pueda yo el día del juicio resucitar como mis devotos hermanos.

Madre mía socorre mi alma en la desesperación, y por más profundo que sea mi dolor nunca me dejes transitar al borde de la tentación. Amén.

Día 9: concede para mi Madre mía la gloria del cielo.

A través de la redención por tus dolores que así como triunfante ascendiste al cielo en cuerpo y alma.

Ascienda mi alma eterna a acompañarte en tu gozo, tu reina de los mártires y Madre de los afligidos.

Socórreme en la desdicha y dame el perdón de la redención, pon en mi la semilla del perdón, y obra para que yo siempre permanezca en el camino solicito de la religión. Amén.

Oración final para cada día

Padre santísimo en el cielo obrador de todo consuelo, amado Dios de eterna compasión y ternura, que nos ofreciste a la dulce y amada María como Madre  Virgen de Jesús y los cristianos.

Agranda nuestro humilde fervor, vigoriza el anhelo que poseemos, y con tu llama celestial enciende nuestra humanidad, que seamos señal inequívoca del profundo, sagrado e infinito amor que posees para con todos.

A ti padre Santo que estas al tanto primero que nadie de nuestras angustias y padecimientos, te imploramos nos libres de ellos.

Ofreciendo a cambio de ello, mi mas infinita y absoluta devoción a mi prójimo, a mi hermano y sobre todo a ti mi gran y amado señor. Amén.

Virgen Dolorosa
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