LOS 7 DOLORES DE MARIA


La Profecía de Simeón o la Circuncisión de Cristo Que dolor aquel tan profundo que debiste haber sentido en el momento que Simeón profetizo que una filosa hoja llenaría tu alma de sufrimiento, por las penurias que sufriría tu hijo, y de sutil manera su intercesión por nuestra redención estamos contigo en tu momento de sufrimiento, has que con tu gracias seamos merecedores de tu intercesión en el cielo.


La Huida a Egipto
Por el dolor que sufriste cuando acompañada de José y de tu pequeño hijo abandonaste tu casa para proteger a tu niño recién nacido y viviendo grandes calamidades y penurias, para evitar ser perseguido y lo alcanzara la muerte el que vino a esta tierra a brindarnos vida eterna; has que con tu gracias seamos merecedores de tu intercesión en el cielo.


La Perdida de Jesús en el Templo
Santísima Virgen María por el dolor tan desesperante que sentiste al extraviar a Jesús en el templo; luego de buscarlo durante tanto tiempo con el alma en pena y la mente llena de angustias sin otro pensamiento en aquellas miserias que le podían ocurrir a tan corta y tierna edad has que con tu gracias seamos merecedores de tu intercesión en el cielo
El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario
Por el dolor tan grande que sufriste al mirar a tu hijo vejado trajinando con la cruz, así como también después de muerto cargo con nuestras culpas y pecados a el por ser nuestro que era nuestro salvador, el cual humildemente y regocijante aceptó el castigo de morir en la cruz por los pecados del mundo a cambio de eso no recibió ningún merito, sino mas bien ser azotado, vejado, maltratado y tratado como un vulgar ladrón, y que con su infinita nobleza y misericordia aun nos perdono después de tanta humillación. Has que con tu gracias seamos merecedores de tu intercesión en el cielo.


La crucifixión y la agonía de Jesús
Virgen María por tus lágrimas y por tu dolor que solo tu como Madre abnegada sufriste mientras tu amadísimo hijo recibía agonizante humillaciones y malos tratos al ser clavado en la cruz; para entregarnos la salvación de nuestros pecados ante Dios, el que con humildad mantuvo su pasión y entrega por nosotros hasta la muerte. has que con tu gracias seamos merecedores de tu intercesión en el cielo.
La lanzada y el recibir en brazos a Jesús ya muerto
Por todo aquello que viviste en el amargo camino del calvario y la agonía mientras una lanza era clavada en su corazón debiste haber sentido como si fuera tu propio corazón el que era herido en ese momento, ya no como Madre si no también como discípula de el, como instrumento para que el mundo fuera limpio del pecado original tu que lo tuviste en brazos en vida, riendo con su tierna inocencia ahora vuelve a ti, muerto y humillado. Has que con tu gracias seamos merecedores de tu intercesión en el cielo

El entierro de Jesús y la soledad de María
por las lágrimas que brotaron de tus piadosos ojos al llevar a tu hijo hasta el sepulcro, El que era descendiente del Dios del universo sepultado en tierra como un mortal mas; llevo su entera y mantuvo su humildad hasta el final, y aunque sabias que resurgiría como una llama potente vivir el dolor de su muerte que fue humillante, inhumana y pesarosa causo un gran impacto en tu corazón, costo muy alto por la redención de nuestros pecados siendo tu nuestra amantísima Madre suprema estuviste a su lado sin importar lo cruel que fueran los tratos hacia él, y ahora luego de su partida estas ahí sola, y llena de dolor el cual compartimos contigo, así como compartes con nosotros tu infinito amor. has que con tu gracias seamos merecedores de tu intercesión en el cielo.

Oraciones poderosas a Nuestra Señora de los Dolores

STABAT MATER
Nuestra Madre misericordiosa se encontraba
Adyacente a la cruz, mientras sollozaba
Al tiempo que su amado Hijo colgaba,
Y su espíritu desconsolado y lloroso,
Sentía el alma Traspasar y llena de dolor,
Como si una bravía navaja dentro de si tenía.
Inimaginablemente triste y compungida.
Miramos a la Santa Madre elegida
Llena de muchos suplicios,
Contemplando triste lo que ocurría
Observando la pena que su hijo sufría.
¿Qué hombre insensato no he de llorar a ver a la Madre María
Observar como su hijo moría?
¿y quién no llenaría su alma con tristeza al ver su espíritu sujeto a extrema dureza?
Que por lo pecadores que hemos sido
Vio a su hijo sufrir numerosos martirios,
Y al estar muriendo se rindió sin esperanzas a la voluntad del padre eterno.
Madre María lléname de tu amor
Hazme merecedor de sentir ese profundo dolor
Para que no llores sola la muerte y tortura de tu hijo.
Y que por el infinito amor de tu hijo Cristo sea colmado mi corazón.
Que tu amor me de ánimos en cualquier martirio
Y sea impreso en mi corazón
Las heridas que tu amado hijo poseyó;
Y que entre ambos carguemos las penas que por mi tu amado hijo sufrió.
Permíteme llorar contigo,
Y aligerar las penas que posee mientras vivo:
Porque desde donde me encuentro acompañar tu corazón,
a los pies de la cruz deseo.
Santísima Virgen María,
Solloce yo con tanta desesperación,
ya que su Ardor y Muerte
posea mi espíritu la suerte
de mirar sus penas siempre.
Obra para que tome por mía su cruz,
Q a su lado viva y more,
Y que sea el inicio de mi devoción y fe;
Que me enardezca y arda en mi
y que a tu lado mi alma sea defendida
Cuando nos encontremos en el juicio final.
Que la muerte de tu amado hijo sea mi protección,
Cuando la dificulta a mí se acerque
Para que en el momento que mi cuerpo encuentre sosiego,
Disfrute mi alma de la eterna salvación y gloria. Amén.